20 Un sueño a la carta ... El tercer mundo

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Cartas para una tertulia 1996

20 Un sueño a la carta ... El tercer mundo


 Sueño de una Noche de Verano En Multimedia 

Yo soñé con aviones
que nublaban el día,
justo cuando la gente
más cantaba y reía,
más cantaba y reía.
Yo soñé con aviones
que entre sí se mataban destruyendo la gracia
de la clara mañana
de la clara mañana.
Si pienso que fui hecho para soñar el sol
y para decir cosas que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos de angustia y horror?
En mi sábana blanca vertieron hollín, han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable de tanto desastre
lo va a lamentar.
Anoche tuve un sueño y anoche era verano
oh verano terrible
para un sueño malvado,
para un sueño malvado.
Anoche tuve un sueño
que nadie merecía
¿Cuánto de pesadilla quedará todavía,
quedará todavía?
Si pienso que fui hecho para soñar el sol
y para decir cosas que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces que duerma entre saltos
de angustia y horror?
En mi sábana blanca vertieron hollín,
han echado basura en mi verde jardín
si capturo al culpable de tanto desastre
lo va a lamentar.
Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.
Yo soñé un agujero
bajo tierra y oscuro
y espero que mi sueño
no sea mi futuro,
no sea mi futuro.
Si pienso que fui hecho para soñar el sol
y para decir cosas que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces que duerma entre saltos
de angustia y horror?
En mi sábana blanca vertieron hollín,
han echado basura en mi verde jardín
si capturo al culpable de tanto desastre
lo va a lamentar.

(Silvio Rodriguez)

Un sueño a la carta, El tercer mundo
"Si tienes un sueño cuéntanoslo y te ayudaremos", dice la Generalitat.
¿Cuál es mi sueño?
Es sencillo, deseo que los hombres vivan en paz, en paz unos con otros y en paz con ellos mismos, deseo vivir en paz, que no me atosiguen las deudas, que mi familia pueda comer todos los días, que mi hijo pueda ir a colegio, que podamos vivir en una vivienda digna y que podamos disfrutar de una cierta libertad de pensamiento.

Es sencillo, es mucho más de lo que tienen la mayoría de los habitantes del planeta y mucho menos de lo que tienen los privilegiados del primer mundo

¿Qué podemos hacer?
Podemos esperar a que la mayoría de los humanos en situación extrema se nos coman o nos roben o nos destruyan o simplemente nos saquen los colores a la cara con tanta injusticia. Podemos ignorar los problemas básicos del fin del siglo XX y confiar en que hasta el fin de nuestros días y de los de nuestros hijos podremos continuar disfrutando de las necesidades básicas y de una cierta propina por el hecho de haber nacido en el primer mundo. También podemos hacer un sin fin de estudios y declaraciones tendentes a perpetuar el llamado estado del bienestar por el que se intenta que los ricos sigamos siendo bastante ricos, mientras repartimos entre los pobres las migajas a las que renunciamos con esfuerzo, o podemos ponernos a ser pobres para que nadie nos pueda responsabilizar de la injusticia y así abandonar los hábitos consumistas de esta economía supercompetitiva causando la crisis comercial de las empresas y el aumento exponencial del paro, y terminando todos en una uniforme pobreza.

Aparentemente no hay solución buena para todo el mundo, pero yo me resisto a dejar aquí las conclusiones. No basta con criticar y desenterrar los problemas. Hay que aportar ideas encaminadas a la solución.

Siento odio e impotencia en mi interior, pero eso no es nada comparado con lo que deben sentir los que de verdad sufren la pobreza y la exclusión social. Esos seres deben estar a punto de estallar, esos seres no pueden leer la prensa y ver la televisión sin que la rabia les haga llorar, esos seres no pueden escribir, ni mirar a sus hijos a los ojos, esos seres tienen que sufrir lo indecible en las colas del INEM, frente al vigilante jurado de la Seguridad Social, y sobre todo y ante todo, cuando vuelven a casa y su familia les pregunta ¿cómo ha ido el día?

¿Cuánto tiempo van a aguantar? ¿cuánto tiempo esperarán antes de decidir que la ley no está hecha para ellos. ¿Qué día descubrirán que es mejor la cárcel que la calle?

Cualquier día descubrirán que vale la pena arriesgar la vida por cambiar el mundo. Quizá ya se estén preguntando si vale la pena vivir así. Si no encontrarnos un camino de solución lo encontrarán ellos! las soluciones tomadas desde la desesperación, el odio y la necesidad imperiosa de comer todos los días no pueden ser buenas soluciones.

Cualquier revolución hecha en estas circunstancias tendrá un alto precio, un precio corno el de la Revolución Francesa, pero junto a los horrores más inconfesables puede traer una solución aceptable para algunos que ya no tienen nada que perder.

Es mucho mejor buscar la solución desde el primer mundo, buscar la solución que elimine la flagrante injusticia que alienta a los desesperados. Todos saldremos ganando, incluso aquellos que ahora nadan en la abundancia y no se sienten amenazados, incluso los que saben que las guerras y las revoluciones son una gran fuente de negocio para los avispados. Estos deben considerar que el mundo ya no es como hace cien años y que la información ha llegado ya a los excluidos en tal cantidad que ya no es posible sacar provecho de estas situaciones sin correr riesgos de primera magnitud.

Por lo tanto hay que analizar quién es capaz de llevar la revolución adelante con el sacrificio de su propio presente y en beneficio de todos

Hay en el mundo personas influyentes en el campo político, económico y social que podrían estar en condiciones de dar el paso, pero cualquier medida evolutiva creará forzosamente la oposición de todos aquellos que no se han dado cuenta del problema humano a nivel global. Necesitamos que una parte importante de la población esté dispuesta a renunciar a sus privilegios antes de que se los arranque la realidad entre la que vivimos, y para ello debemos sensibilizar a la población antes de poner en marcha las medidas necesarias para acabar con la injusticia social.

Propongo un sencillo test para conseguir este objetivo:
  • 1° Haga una corta lista de las cosas que necesita.
  • 2° De la lista anterior quite aquellas de las que podría prescindir.
  • 3° Sepa que la mayor parte de los seres humanos no pueden tener ni siquiera esto.
  • 4° Piense que haría Vd si no pudiera tenerlo.
  • 5° Piense que ocurrirá si 3 Mil Millones (3.000.000.000) de pobres leen su última lista.

Yo no me atrevería a enseñársela (podría convertirse en mi última lista) pero los medios de comunicación la ensñan sin pudor al 3° y al 4° mundo todos los días.

Propongo que este test sea distribuido en el primer mundo empezando por las personas influyentes y por los líderes de opinión. Quizá entonces estemos dispuestos a practicar la solidaridad, quizá algunos renuncien al poder, quizá otros repartan sus riquezas, pero quizá alguien surja entre los políticos los técnicos o los empresarios e imponga un modelo de justicia en sus presupuestos que dé a cada uno lo que necesita.

Mas sobre el tema: cartas para una tertulia
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