John Lennon fue asesinado en la puerta de su casa

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John Lennon fue asesinado en la puerta de su casa


Hoy escribí este texto para un libro, pero no puedo resistirme a la necesidad de compartirlo.

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope some day you'll join us
And the world will be as one

John Lennon

En la primera parte de la sociedad del karma intentamos mostrar hechos e ideas que serían perfectamente posibles. Cada una de ellas o todas en conjunto podrían existir en una sociedad situada en el año 2.222, después que algunas generaciones se empeñaran en hacer realidad la canción de John Lennon. 
Lamentablemente la inmensa mayoría de los que escuchan la canción y la usan para transmitir una sensación de paz y buenas intenciones no hacen -no hacemos- nada en absoluto para vivir de acuerdo con estos valores. Probablemente hayas escuchado el imagine en una iglesia mientras predica un mundo sin religiones, o en un acto de gobierno cantando a una sociedad sin países, o en casa del propietario que escucha a cerca de un mundo sin posesiones como si oyera llover. 
Pues no. A veces a mi se me revuelven las tripas cuando la escucho, todo el peso del planeta cae sobre mis espaldas viendo la guerra en los medios, y me fundo de vergüenza al pasar por la no casa de un sin techo apartando la vista. Quizás a ti también te ha pasado alguna vez ¿lo recuerdas? 
 Y quizás en este momento pienses en qué me da derecho a poner estos recuerdos sobre la mesa. Nada, yo también he pasado de largo, y no he sabido cómo reaccionar ante la injusticia y la pobreza, también vivo en la incoherencia entre lo que pienso y lo que hago. Escribo sobre cómo deberíamos vivir despertando entre sábanas de algodón y desayuno calentito mientras ellos pasan hambre y frío. 
Es hora de reconocer lo que es, y como dice Emma Vázquez en “Lo que el silencio nos cuenta” todo está bien como está, hay ricos y pobres, tengo sueños y limitaciones y vivo mi vida de la mejor forma en que sé vivirla. Pero a mi personalmente ya no me vale crear y creer las mentiras que aplaquen mi conciencia. Ya no tiene sentido para mi ver crecer un ego con máscara que esconde un ser asustado, que no entiende a que ha venido a este universo. Viví tiempos en que un cambio de peinado o una camisa limpia me ayudaron a salir a la calle con apariencia de seguridad, y a día de hoy sigo tomando decisiones de las que no me siento orgulloso. Si a ti también te pasa, no sufras, todo está bien como está, cuesta creerlo, y no voy a repetir los argumentos de Emma para convencer a nadie de nada. 
Con este escrito no pretendo crear la enésima secta o religión que niega la legitimidad de las otras. esto ya lo hicieron los profetas antes que yo, y no parece que nos llevara al mundo imaginado en el que se pueda vivir en paz. 
Cada uno vive la vida como puede, y la mayoría la pasamos atados al carro de las noticias, siguiendo la estela de los pasos de otros y muriendo poco a poco o de golpe. 
Personalmente la vida me ha hecho un regalo inmenso, me ha permitido llegar a la edad de jubilación con una moderada felicidad, salud dinero y amor, y con la capacidad de pensar sobre lo que nos ocurre, así que lo comparto, no para convencer a nadie, sino por que es lo que puedo hacer, es la contribución que me veo capaz de aportar. 
En realidad no hay mucho que pueda elegir, la vida me ha llevado aquí, en la misma forma que la tuya te empuja a tu particular forma de realización. Decía Steve Jobs que los puntos se unen en el futuro, y cuando vuelvo la vista sobre mis pasos, puedo reconocer no solo puntos, sino bolos redondeados por la insistente fuerza de las aguas, retorcidos meandros que plácidamente sufren la indecisión permanente para labrar la curiosa forma ondulada del lecho de un río que ahora parece tomar su enésimo sentido. Veo los balbuceos del agua surgiendo de la fuente original y saltando de piedra en piedra con la fuerza indómita de la cascada disimulada en la suavidad del musgo sobre el que transita. Ahora que mi río se ha diluido entre tantos aportes de aguas y sedimentos, ahora que ya no recuerdo los nombres de las innumerables fuentes que me empujaron sin saberlo en esas frases que siguen pegadas a mi subconsciente o que se han convertido en mi leitmotiv, ahora que me ha liberado del trabajo, de las religiones y que mi alergia a las fronteras me hace asumir la ilusión de imaginar un mundo mejor, no puedo dejar de escribir.
No hay pretexto ni excusa. Es lo que puedo hacer y lo hago. Por la mañana, como la mayoría de los que vivís atentos a la vida, termino mis sueños en duermevela y conecto con ideas que están ahí esperando a que alguien les dé forma. Algunos las toman como propias y se autodenominan creativos. Otros las reciben de los dioses y se presentan como mensajeros. Los psicólogos les buscan lugares de nombres aburridos en el inconsciente subconsciente o supraconciente. Yo simplemente sé que están allí y se suman al río, que por cierto estamos compartiendo ahora mismo.
Yo creo que los nietos de mis nietos vivirán en un mundo mejor, es probable que tú también lo creas, o que por el contrario pienses que va a ser mucho peor. En cualquier caso, lo más probable es que ambos tengamos razón. Vivimos en los infiernos en los que creemos, y somos unos perfectos profetas de nuestros profundos futuros. Somos muy hábiles en encontrar la forma de hacer realidad nuestras creencias, o en adaptar nuestros recuerdos a la forma en que vemos el presente, sorprendiendo a cualquiera con un “yo ja lo sabia, y ya se lo dije”.
Como es sabido, el pasado ya no existe y el futuro aún no ha venido, así que aquí y ahora estamos viviendo y creando el mundo en que vamos a vivir. 
Hoy es 8 de diciembre de 2020 y hace 40 años que tal día como hoy John Lennon fue asesinado en la puerta de su casa en New York.

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