Paz

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De repente tres letras cristalizan en este espacio ínfimo que va del crstalino a las gafas.

P A Z
Como un collage convertido en puzzle caleidoscópico, por unos segundos uno encuentra un hilo, un fino hilo conductor que "por dichos y por hechos que has admirado tanto" (Perdona el prestamo Silvio) le precede los pasos.

Quizas hoy sea capaz de compartir algunos alfileres que delatan el camino

preguntas, preguntas, preguntas. Preguntas que hay que acomodar a la respuesta, mi única respuesta.

Qué hacia yo con pantalones cortos huyendo de los conflictos. Quién me llevo a celebrar el cumpleaños de la premio Nobel de la Paz Rigoberta  Menchú, Dónde encontré ese seudónimo de "El físic de La Pau" cuando jugaba a perodista de barrio en los 90. Qué extraña estrella me llevó diez años al barrio de La Pau. Cuantas horas pasé en compañia de las ideas de Albert Einstein comprendiendo "su paz" y aprendiendo un poco de física. Quién me llevaría al "Parlament de la Fraternitat" o a "Justicia i Pau" a enterrar mis horas de voluntariado, Qué cielo me nombró ángel de un "Corresponsal de Paz"

Cuantos libros de filosofia cayeron bajo mis ojos mientras la paz se mezclaba entre sus páginas. Quién me llevó a las manifestaciones del No a la Guerra. Quién forjó ese caracter sobre mis genes. ... (a estas alturas seguro que ya sabes que aprendí a preguntar de Krisnamurti!)  y ... Cómo ese hilo permaneció invisible a los ojos entre tanta actividad y tanto coche de carreras.

La Paz es la única respuesta (Gracias Geraldine por aportar esta frase a mi mente desde el tablero de ajedrez en tus islas Filipinas)

Pero esa visión viene acompañada de otra idea -quizas más práctica- yo creí en mi ignorancia y durante más de medio siglo que esa tendencia a la Paz era algo natural en el ser humano, algo así como un bamboleo entre bien y el mal, o la paz y la guerra, que a todos nos mece imperceptiblemente. Pero estos días siguiendo mi pasión por explorar los ricones del conocimiento pregunté a Google y para mi sorpresa hallé una corriente de pensamiento recogida de los maestros sufíes de nuestro maltratado Afganistán que me ha llevado a cambiar de opinión: El Eneagrama.

El Eneagrama parte de un dibujo que a modo de representación gráfica intenta plasmar los 9 arquetipos de la personalidad profunda del ser humano y a uno de esos arquetipos le asigna el papel del "pacificador" identificando esa pulsión que quizas dé respuesta a mis preguntas.

La mala notícia es que los otros 8 arquetipos paradigmáticos andan en otros quehaceres no menos nobles, pero si más belicosos, y la peor noticia es que solo uno de cada 9 alumnos de mis cursos de resolución de conflictos llevará la paz en su rio.

Por suerte todas las formas de clasificar al ser humnano nos traen arquetipos y modelos diferentes, con diferentes pulsiones, diferentes modos de pensar, y una variedad de salsas que nos hacen la vida menos aburrida...

Seguirems explorando los confines del conocimiento.

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